Acceso Abierto

Resumen

Este artículo pretende analizar las figuras agambianas de homo sacer y musulmán, esta­do de excepción y campo de concentración como paradigmas ejemplares que sirven para explicar la superfluidad de la vida contemporánea, en virtud de un proceso de degradación y desintegración humana que es continuo y cada vez más acentuado y perfeccionado. La vida humana, ética y políticamente cualificada en tanto vida justa, es sustituida ahora por la mera vida, nuda vida, vida biológica o vegetativa, despojada de todo atributo político, moral, jurídico; el ciudadano se confunde entre tanto con el homo sacer, musulmán, no-hombre, a quien cualquiera puede matar sin cometer homicidio, porque la vida ha sido previamente deshumanizada por la exclusión, la excepción y el abandono. Y las ciudades resultan análogas a los campos de concen­tración, los cuales antes de ser lugares de muerte, son espacios en que el hombre se transforma en cadáveres viviente-ambulante, hombre momia, musulmán mediante el empobrecimiento, el hacinamiento, el hambre y el abandono. Esto implica que la tarea de la filosofía del derecho hoy no es únicamente la de considerar la mejor teoría del poder o la justicia, sino reivindicar formas de vida entendidas en toda su virtualidad, en su posibilidad de vivir siempre y sobretodo como potencia. Simultáneamente a la concepción de otros problemas filosóficos y jurídicos relacionados con las formas de vida contemporánea debemos asumir, por supuesto, otros referentes teóricos y, asimis­mo, otras respuestas que permitan abrir nuevos horizontes de sentido respecto a la vida humana en su relación con el derecho, la justicia, la comunidad. En este sentido, el trabajo de Giorgio Agamben representa un marco epistemológico y metodológico obligado para entender el derecho en toda su actualidad y complejidad frente a los problemas más acuciantes de la época.