Internacionalización en las instituciones de educación superior: Experiencias y orientaciones

Samuel Elias Forero Buitrago

Resumen


De manera histórica y en perspectiva universal, lo cultural y lo religioso de la sociedad ha estado ligado al conocimiento. La actividad escolar conduce a un desplazamiento de las condiciones naturales de las personas en sus espacios y ambientes de interrelación orientados hacia una apertura de nuevos horizontes de comprensión. En los procesos educativos, la internacionalización define una manera particular de ser en la interrelación de las personas y sus comunidades que se refleja en la riqueza intercultural que hace más efectiva la tarea de comprensión del universo y del hombre. Desde la antigüedad, ir a lo diferente y a lo desconocido concentró en las instituciones la naturaleza universal de las costumbres, de las ciencias, del estudio, de los títulos, de las asociaciones, como una nota práctica de afirmación y participación en la sociedad. Así mismo, los retos actuales de la educación conciben la internacionalización como un aspecto importante de la formación de las personas que vehicula aspectos fundamentales para la construcción social del conocimiento, la interculturalidad y el desarrollo profesional al interior de las instituciones.

Rastro de universalización

La novela histórica y misteriosa, “El nombre de la rosa”, de Umberto Eco, presenta un contexto importante sobre la edad media en el cultivo de los saberes, enmarcado particularmente en la vida monacal de quienes se entregaban de cerca al conocimiento que, además de sus compromisos de religión, dedicaban buena parte de su vida a escudriñar los misterios que contenían los libros. La instrucción de este periodo histórico deja entrever las relaciones de asimetría y autoridad entre maestros y escolares que da cuenta de la consolidación existente en las agremiaciones para el establecimiento de las artes liberales (trívium y quadrivium), en la enseñanza del pensamiento filosófico y del pensamiento matemático.

En este ambiente de crecimiento social y de organización comercial, que configuraba el surgimiento de las ciudades, las universidades surgieron como una corporación para la enseñanza de las ciencias, en aras de favorecer el interés común, el afianzamiento de la autoridad y la validez del saber. La universidad expresa en su origen semántico un sentido de unidad y diversidad de pensamiento, pero también, en orden sociológico dice la unidad de las personas congregadas y la variedad de costumbres. Los gremios son respuesta en el medioevo de asociación con un sentido de beneficio, defensa y monopolio para los agremiados, aspectos establecidos en principio para lo económico y comercial, pero que con el tiempo se fueron arraigando para las corporaciones urbanas de intelectuales la autonomía (Llanos Entrepueblos, 1993, pp. 53-63).

En el origen de las universidades, se encuentra el Studium Generale como un lugar común que reunía a muchas personas de distinta procedencia, en particular a maestros y estudiantes para enseñar y deliberar sobre los asuntos del conocimiento desde la discusión de textos clásicos. Lo internacional era evidente, pues sus miembros venían de distintas partes, al mismo tiempo la corporación concedía licencia a los maestros para enseñar en cualquier lugar (ius ubique docendi).

En este sentido, el Studium identificaba el trabajo dedicado de los agremiados al saber, y la denominación Generale atribuía a la procedencia de estos de distintas naciones y lugares (Borrero Cabal, 2008, pp. 35-71). La noción de universidad es producto de un proceso histórico del medioevo que tomó muchos años para su consolidación en respuesta al surgimiento de las ciudades, la consolidación de las agremiaciones, la configuración institucional, entre otros, además de sus aspectos de naturaleza que encarna el sentido de unidad y de diversidad. Las notas de identidad corporativa y los fines sociales de la universidad le permitían otorgar títulos con un reconocimiento universal de la formación de las personas.

En fin, la universidad disfruta de un propósito inherente a su naturaleza con la internacionalización y sus manifestaciones detentan un alto contenido de movilización, gestión y valor que, de manera práctica hoy, la educación superior se sirve.

Ciudadanía global y formación en expansión

En la actualidad, al interior de las universidades, ocurre una multiplicidad de eventos y acciones que promueven y fortalecen la vida académica, en donde se constata la presencia de una diversidad de personas, con su riqueza cultural, pluralidad de costumbres y fenómeno lingüístico. En lo físico, lo internacional dice pasar las fronteras de lo regional y lo transcultural para encontrarse en lo diferente, aquello distinto a la propia cultura, a la realidad y condición de ciudadano global. Aunque hoy los medios y las tecnologías pueden acercar los unos de los otros por tantas mediaciones, también es cierto que la presencia física de las personas constituye una posibilidad de encuentro y comunicación, pues la palabra viva y expresada en la persona toma cuerpo para el reconocimiento del otro, del que es cercano a mí. En este sentido, la universidad sigue siendo posibilitadora de encuentro para el conocimiento y la diversidad generando nuevas formas de internacionalización.

Aunque el tema de internacionalización ha estado inscrito en la esencia histórica de la universidad, se constata en las últimas décadas la recurrente interrogación de lo internacional en la educación superior de Colombia. Con frecuencia el asunto es tratado en relación con el sistema de aseguramiento de la calidad y los procesos de evaluación institucional y de los diferentes programas académicos. De esta forma, se busca visibilizar la estrecha relación de la vida institucional con las acciones y gestión que vitaliza el elemento internacional. Los desafíos que configura la vida estudiantil y los procesos de formación requiere afianzar las alianzas y los encuentros de las personas a nivel internacional como ciudadanos del mundo, como lo expresa Nussbaum, (2005, p. 114):

Si en las escuelas y las universidades del mundo no se ofrece una buena base para la cooperación internacional, lo más probable es que nuestras interacciones humanas se vean mediadas por normas tan lábiles como las del mercado, que conciben las vidas humanas principalmente como instrumentos para obtener ganancias.

¿Por qué la internacionalización llama mucho la atención hoy a las universidades? Tal vez, porque su contenido es tan antiguo como actual, y se encuentra en el corazón de las universidades. Lo cierto es, que en un mundo competitivo, los intereses de las instituciones son diversos, los enfoques sobre lo internacional es complejo y los desafíos del contexto nacional son más exigentes. Muchas instituciones trabajan fuertemente el tema de la internacionalización justamente por garantizar un espacio destacado para su reconocimiento social y alcanzar un valor de demás para sus egresados. A esto se suman otros aspectos que responde a los retos del presente, tales como:

- El énfasis de las instituciones para demostrar en sus planes y acciones una destacada actividad internacional en los procesos de evaluación para las acreditaciones nacionales e internacionales. - La homologación, la transferencia de estudios y el reconocimiento de títulos, muchas de las veces marcados por las exigencias de un plan o un acuerdo internacional, como por ejemplo el Plan Bolonia. - Los distintos estándares y rankings de las diferentes instituciones de educación superior y las posibles alianzas académicas y administrativas para doble titulación. - El aumento de la competencia internacional para estudiantes e investigadores, con el peligro de la migración de talento humano o fuga de cerebros. - Las alianzas estratégicas para la cooperación y la competencia, unidas con la tendencia de los mercados y la exigencia de la economía mundial. - Los nuevos modos de interrelación humana que ha generado el internet y lo digital que son llevados a la educación superior, como se evidencia en la oferta de planes a través del aprendizaje electrónico (e-learning).

La vigencia de la internacionalización de la educación superior pone su énfasis en procesos de gestión que responden en muchas de las circunstancias a los intereses de mercado, a la estratificación y los rankings que se experimenta en el contexto de la mundialización, a oferta de planes académicos extranjeros y a las tendencias o modas de los currículos de formación pasados por el fenómeno de las franquicias que en muchos de los casos invisibilizan lo propio o lo autóctono de los países de origen. Todos estos aspectos da qué pensar de la internacionalización, en particular la inequidad existente de la educación superior que sirve más a las instituciones y a los sistemas educativos más desarrollados que responden a las mociones del contexto del libre comercio, a la vez la proliferación de redes y organizaciones internacionales que venden los “estatus de acreditación” (Philip Altbach y Jane Knight, 2014, 209-210, 231). Es claro que la educación superior genera nuevas iniciativas trasnacionales de formación para afrontar los retos de la globalización de la sociedad y la marcada tendencia de crecimiento de la internacionalización dada por el número en aumento de estudiantes que cursan programas académicos en el extranjero.

Internacionalización in situ

Los propósitos que enmarcan la internacionalización llevan a las instituciones a crear estrategias y acciones encaminadas para visibilizar este importante aspecto de la educación superior. Sin embargo, es necesario preguntarse, ¿De qué manera las instituciones de educación superior logran permear la internacionalización en las funciones sustantivas? ¿Cuáles son las habilidades y destrezas que van a necesitar los egresados para integrarse en un mundo globalizado? ¿Qué componentes curriculares deben privilegiar las instituciones de educación superior para fortalecer las competencias que permitan el reconocimiento de otras maneras de comprender y de vivir a las diferentes de las locales? ¿Cómo formar en contexto internacional sin que lo particular se desvanezca por lo universal?

En contexto nacional la dinámica de lo internacional es un referente importante en la educación superior. Muchos de los esfuerzos de las instituciones por elevar el número de estudiantes y docentes en modo internacional dice de su posicionamiento en particular para la investigación, la docencia y la acreditación. Jesús Ferro (2017, 44) reconoce algunas iniciativas que se están llevando hoy en las universidades para el fomento de la internacionalización, acciones como movilidad académica de docentes y estudiantes, establecimiento de alianzas institucionales, bilingüismo y otros, además de las acciones realizadas por el Ministerio de Educación por incentivar este aspecto.

Se hace mención del desarrollo de programas institucionales con el fin de lograr una mayor participación por medido de incentivos para la investigación y la movilidad de comunidad académica; en sí los esfuerzos son positivos pero no suficientes. Se conoce también que al interior de las instituciones se han creado unidades administrativas para la promoción y orientación de los procesos de internacionalización, pero muchas de estas dependencias no logran conocer a fondo las necesidades de la academia para crear una sinergia institucional, pues la gestión de estas muchas veces se limitan sólo al desarrollo de procesos operativos, sin generar un programa de formación que ilustre bien el significado de la internacionalización al interior de la institución.

Un ejemplo salido de la experiencia ayuda a entender mejor la intención y la gestión de la internacionalización, es el caso de la movilidad académica de un grupo importante de egresados de varios países para trabajar en un proyecto de producción de una destacada multinacional. Se trajeron a las personas más brillantes y competentes con la condición de tener un buen nivel de inglés. ¡Pero no fue suficiente! Cuando se reunió el grupo, al momento de interactuar de las personas el proyecto empezó a tener dificultades, pues la aceptación intercultural de los participantes, la conformidad de sus competencias y el modo de ser de cada uno de ellos no permitieron la sincronía que se quería. No fue suficiente que todos hablaran un mismo lenguaje o de tener unas excelentes competencias en su área de conocimiento para poner en funcionamiento el tan anhelado proyecto común. La interculturalidad es parte fundamental de la formación que ayuda a las personas a crear los espacios vitales que no solamente crean conocimiento sino las oportunidades de transformación en la sociedad.

Este hecho permite entender la internacionalización no simplemente como una participación de estudiantes y de docentes en el cumplimiento de acciones o de requisitos para mostrar gestión institucional, sino en el compromiso institucional de guiar y formar en internacio nalización a la comunidad al interior de las instituciones, aspecto que trasciende la mera participación de programas de doble titulación, congresos, en eventos académicos, y otros.

La internacionalización debe atravesar la misma capacidad de entender el mundo y la apropiación del conocimiento para ser pertinentes en el quehacer profesional, a la vez, siendo un atributo académico, debe permear profundamente el currículo de los programas académicos de las instituciones educativas. Cabe afirmar, como lo expresa Edgar Morin (1999), es indispensable enseñar la condición humana. Por ello, los planes y acciones académicos en la educación superior deben enseñar cómo se participa en lo internacional y generar reflexión de su significado y alcance con un sentido humanista de transformación social, más que de un fin de lucro.

En la actuación de la educación superior, el impacto de la cooperación internacional entre las universidades es fundamental para la innovación, la creación y la divulgación del conocimiento. Las estrechas relaciones entre las instituciones ayudan considerablemente a crear valor agregado para el desarrollo social y la integración de las gentes en lo intercultural. Hoy la internacionalización se entiende desde dos enfoques:

- Internacionalización que trasciende fronteras, referida a todo lo que ocurre en una institución hacia el exterior de ella misma, especialmente los programas y prácticas con un componente de formación que trasciende los fronteras físicas. Por ejemplo, movilidad de estudiantes y profesores, intercambios académicos, estadías de investigación, programas de doble titulación y demás que se realizan preferentemente en el extranjero. - Internacionalización en casa. Se trata de promover la educación internacional al interior de las instituciones con la intención de facilitar una alta participación de los actores de la comunidad académica. Hoy se reconoce en el escenario de las instituciones una cantidad de acciones que al interior de ellas alimentan la vida universitaria.

En este contexto, las universidades van tomando conciencia de la cantidad de convenios que sus directivos establecen con otras instituciones, pero en la vida diaria del quehacer universitario muchos de estos acuerdos carecen de efectividad por los costos de desplazamiento, la falta de gestión, las trabas administrativas, el desinterés de participación de sus actores y demás elementos que desestimulan su realización. Frente a ello, en la mayoría de las instituciones se registra un porcentaje muy bajo de participación frente a la población total de estudiantes y docentes de las instituciones de educación superior, hecho que se convierte en un factor de exclusión para quienes son imposibilitados para realizar esta experiencia.

Hoy la tarea para muchas instituciones es crear programas y acciones con un alto contenido de internacionalización en casa que dé cuenta de la experiencia y aprendizaje internacional en un escenario local. Esta opción genera oportunidades laborales y académicas de inclusión y participación para quienes no tienen las posibilidades económicas para realizarlo, permite la interacción de referentes académicos internacionales para un grupo importante de participantes, favorece el multiculturalismo, potencia el bilingüismo, permea el currículo. En fin, aunque la internacionalización es un hecho inherente a la misión de la educación superior, y hoy se hace urgente repensar los modelos y las estrategias de internacionalización para que realmente permee los procesos universitarios e involucre a todos sus actores en la calidad institucional.

Finalmente, en este contexto de participación académica e interculturalidad, se presenta el número 8 de la Revista L´Esprit Ingénieux como fruto de las reflexiones de estudiantes y docentes de la División de Ingenierías y Arquitectura. Los aportes y reflexiones de los autores hacen parte del proceso de enseñanza y aprendizaje que contribuyen gratamente al tema de la internacionalización.


Palabras clave


internacionalización, educación superior

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Referencias


BORRERO CABAL, Alfonso: La Universidad. Estudios sobre sus orígenes, dinámicas y tendencias. T. I., Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2008.

Edgar MORIN. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO, 1999.

Jesús FERRO BAYONA: “La internacionalización de la universidad como respuesta a los retos contemporáneos de la educación superior”. En Revista Javeriana, Julio 2017, n° 836.

LLANOS ENTREPUEBLOS, Joaquín: Tomás de Aquino. Circunstancias y biografía. Universidad Santo Tomás. Bogotá, 1993.

Philip ALTBACH y Jane KNIGHT: “La educación superior en el contexto de internacionalización”. En: ALTBACH, Philip (Dir.): Liderazgo para universidades de clase mundial. Desafíos para países en desarrollo. Universidad de Palermo (Cátedra UNESCO-ONU). Buenos Aires. 2014.


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