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Resumen

Hablar de Derechos Humanos conlleva la deducción del sujeto determinado de estos –humanos–, pero con extensión en su accionar hacia las demás especies vivas y no vivas, propio ello de un ambiente de armonía consecuente con el florecimiento de lo humano. En ese contexto, yace la idea de la modernidad, donde más que avanzar de lo primitivo hacia la civilización, subyace el pensamiento de desarrollar a los considerados atrasados y bajo el modelo mundial de organización y clasificación entre países desarrollados y subdesarrollados, adecuando los instrumentos normativos y su posibilidad de realización conforme a las “políticas del desarrollo”, y con lo cual, la esencia de lo humano pareciera desdibujarse y con ello también, su florecimiento bajo el respeto por la Dignidad, pasándose a un escenario de cosificación, a tal punto, que la vida humana pasa a ser una “nuda vida”, es decir, una vida de nadie, de nada, en la cual, no ha estado ajena la realidad de Colombia, con la positivización en sus instrumentos normativos de un cúmulo de derechos ampliamente influenciados por el modelo neoliberal, con extensión material únicamente hacia una determinada élite y donde la lucha en colectivo surge como la única solución para la recuperación de ese elemento humano, sin el cual es imposible su concepción como tal, esto es, el ya citado principio-valor fundante de la “Dignidad”.